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Manifiesto sobre la Sentencia del «Procès»

Brigadas Internacionales CAT.
Desde cualquier rincón del Mundo                   

Desde “Brigadas Internacionales-CAT”, recibimos con estupor, aunque no con extrañeza, la sentencia tan esperada a los presos políticos catalanes. No sólo por lo sentenciado en sí, también por la forma tan poco política, tan escasamente diplomática de dictar resolver, o pensar que se resuelve un proceso político. De sembrar dudas en la propia independencia de la Justicia, con una sentencia que nos lleva a lamentar la confirmación de un proceso hecho a medida, tampoco del interés político, sino del de terminados políticos y de los partidos a los que obedecen.

 

Lamentamos que el derecho a decidir pueda ser contestado de esta forma en un Estado que quisiera parecer democrático, porque, volvemos al principio del “conflicto” y de quienes lo provocan: la ausencia absoluta de una voluntad democrática que, de haber existido, no se hubiera enrocado en contra del derecho de los pueblos a manifestar sus preferencias. No se puede olvidar que fue la oposición al diálogo por parte de la autoridad política, lo que le llevó a declarar “ilegal” un proceso, completamente normal en democracia, puesto en marcha en muchos lugares y –lo que es peor, porque demuestra el sentimiento totalitario de quienes se empeñan en oponerse a escuchar y a dialogar- precisamente casi siempre opuesto a la separación. El Estado español no tenía nada que perder si hubiera autorizado el referéndum, pero la cerrazón del gobierno ha enquistado las posiciones y ha obligado al pueblo catalán a desobedecer una orden. Desobedecer, esa ha sido la única y real “falta” cometida por los catalanes, que el Tribunal ha magnificado para justificar una sentencia a todas luces injusta.

 

Lamentamos de igual modo, que la ultraderecha recalcitrante y reaccionaria festeje la condena de unos políticos que sólo obedecieron el mandato de su pueblo, del pueblo que les había elegido. Aunque en el fondo nos alegra que hayan sido los primeros en salir a la calle, porque así están dejando muy claro quien es, en realidad, el mayor enemigo de la democracia en la desgraciada España, movida por decisiones en apoyo de los conceptos menos democráticos y más totalitarios que puedan darse en el mundo.

 

Ante esta situación, nadie debería extrañarse, mucho menos sentirse ofendido que, desde cualquier parte del mundo libre se vea al Estado español como la continuidad de la España atrasada, inquisitorial, que dio la espalda a Europa y al mundo porque se consideraba a sí misma “guardiana de los valores morales” más pretéritos y enemigos del progreso, y la mayor enemiga de la democracia.

 

            Por todo ello pedimos a todos los ciudadanos de cualquier parte del Mundo, que se solidarice con la causa de la democracia catalana, y con el resto de pueblo del actual Estado español, para que, de modo pacífico y democrático, puedan alcanzar las cotas de libertades dignas reconocidas por los tratados de derechos humanos internacionales, hoy vulnerados de forma clara en España.  

 


  ENGLISH VERSION

From all corners of the World         

We, at the“Brigadas Internacionales-CAT”, have receive with astonishment, although with no surprise, the long-awaited sentence for the Catalan political prisoners. Not only because of the sentenced in itself, but also because of the quite unpolitical, so scarcely diplomatic way of dictating the resolve, or way of thinking that a political process can be settled.To sow doubts in the independence of Justice itself, with a sentence that leads us to regret the confirmation of a custom-made process, not for political interests, but for specific politicians and the parties to which they obey.

 

We regret that the right to decide can be confronted in this way in a State that would like to appear democratic, because, going back to the beginning of the “conflict” and those who provoked it: the absolute absence of a democratic will that, had existed, it would not have turned against the right of people to express their preferences.It cannot be forgotten that it was the opposition to dialogue by the political authority, which led it to declare “illegal” a process, completely normal in a democracy, set in motion in many places and – even worse, because it demonstrates the totalitarian feeling of those who are committed to opposing listening and dialogue – precisely almost always opposing separation.

 

The Spanish State had nothing to lose if it had authorized the referendum, but the government’s entrenchment has stifled the positions and forced the Catalan people to disobey an order.Disobeying, which has been the only and real «fault» committed by the Catalans, which the Court has magnified to justify a, by all means, unfair sentence.

 

We also regret that the recalcitrant and reactionary ultra-right party would celebrate the condemnation of politicians who only obeyed the mandate of their people, the people who had elected them. Although deep down we are glad that these were the first to come out to the streets, because they are thus making it very clear who is, in fact, the greatest enemy of democracy in this unfortunate Spain, driven by decisions in support of those less democratic and more totalitarian concepts that can found in the world.

 

Given this situation, no one should be surprised, much less feel offended that, everywhere in the free world, the Spanish State is seen as the continuity of a backward, inquisitorial Spain, which turned its back on Europe and the world because it considered itself the most ancient and biggest  «Guardian of the moral values», and the greatest enemy of democracy.

 

For all of this we ask all citizens from all parts of the World, to stand in solidarity with the cause of Catalan democracy, and with the rest of the people of the current Spanish State, so that, peacefully and democratically, they can reach the levels of dignified freedoms recognized by international human rights treaties, today clearly violated in Spain.